He tratado de dar ejemplos de la importancia de una dedicación constante de toda una vida, y he advertido en contra de los peligros de llevar los buenos principios a los extremos. Si todavía no he logrado desafiarles a que analicen su propio comportamiento, quizás mi último tema lo haga.
En el discurso que pronunció en la ceremonia de graduación de la Universidad Brigham Young hace dos semanas, el élder Earl C. Tingey mencionó un artículo que se publicó en un ejemplar reciente de la revista Time acerca de gente de la edad de ustedes. En él se dice que los años comprendidos entre los 18 y los 25 años se han convertido en "una etapa de vida diferente y separada; un País de Nunca Jamás extraño y transitivo entre la adolescencia y la vida adulta en que la gente se estanca por algunos años más, [posponiendo]… la responsabilidad de los adultos" (Lev Grossman, "Grow Up? Not So Fast", Time Magazine, 24 de enero de 2005, pág. 44). El artículo describe esas personas transitivas como "adolescentes permanentes... unos Peter Pan de veinte y tantos años" (Ibid., pág. 42). El élder Tingey desarrolló su análisis en términos más conocidos para la audiencia de graduados de la Universidad Brigham Young y sus familiares y habló de la "indecisión que algunos graduados universitarios tienen para... aceptar las responsabilidades del matrimonio y la familia" (discurso pronunciado en la ceremonia de graduación, 21 de abril de 2005).
Esa tendencia de posponer las responsabilidades de adultos, incluso el matrimonio y la familia, se ve por cierto entre nuestros jóvenes mayores SUD. La edad promedio de contraer matrimonio ha aumentado en las últimas décadas y la cantidad de niños que nacen de parejas SUD ha disminuido. El mensaje de la charla fogonera de hace tres meses del élder Nelson, "La fe y la familia", habla de ese tema y es a la vez parte del mío, "La dedicación de toda una vida". Por consiguiente, para terminar, voy a compartir algunas preocupaciones acerca de ciertas prácticas que reinan en las relaciones de los jóvenes solteros SUD en Norteamérica.
Observadores bien informados indican que las salidas en pareja han casi desaparecido de los campus universitarios y entre los jóvenes mayores en general, y han sido reemplazadas por algo que llaman "juntarse para pasar el rato" (véase Bruce A. Chadwick, "Hanging Out, Hooking Up, and Celestial Marriage", en Brigham Young University 2002–2003 Speeches, 2003, págs. 1–8). Aparentemente ustedes ya saben de qué se trata, pero lo voy a describir para beneficio de nosotros, los que somos de edad madura y mayores y por lo demás mal informados. El "juntarse para pasar el rato" consiste en que varios jóvenes y señoritas se juntan para llevar a cabo actividades de grupo. Es muy diferente a salir en pareja.
Para el beneficio de ustedes que no son de edad madura ni mayores, es necesario que también les describa lo que es salir en pareja. A diferencia de "juntarse para pasar el rato", el salir en pareja no es un deporte que se juega en equipo, sino que es experimentar la clase de asociación y compromiso temporal de una persona con otra que puede llevar al matrimonio, en algunos raros y preciados casos.
¿Qué ha hecho que las salidas en pareja sean una especie en peligro de extinción? No lo sé, pero puedo ver algunos factores que contribuyen a ello:
- 1. La corriente cultural de nuestro mundo está en contra de los compromisos en las relaciones familiares. Por ejemplo, el divorcio se ha hecho legalmente fácil y el tener hijos se ha convertido en algo impopular. Esas presiones en contra de contraer compromisos sirven obviamente a la oposición del diablo al plan del Padre para Sus hijos. El plan se basa en guardar convenios o compromisos. Cualquier cosa que nos aparte de contraer compromisos debilita nuestra capacidad para participar en el plan. El salir en pareja implica un compromiso, aun cuando sólo sea por algunas horas. El juntarse para pasar el rato no implica ningún compromiso, por lo menos para los hombres si las mujeres proporcionan la comida y el lugar de reunión.
- 2. El efecto del movimiento femenino que lucha por que la mujer logre la igualdad con el hombre ha contribuido a desalentar las salidas en pareja. A medida que las opciones de las mujeres han aumentado y que algunas de ellas se han vuelto más agresivas, algunos hombres no desean tomar la iniciativa masculina tradicional, tal como el de invitar a una joven a salir en pareja, no sea que se piense que califican para que se les aplique el temido término de "machistas".
- 3. El juntarse para pasar el rato se pinta de color rosa en los programas de televisión sobre personas solteras.
- 4. El significado de una "salida en pareja" también ha cambiado ya que cuesta demasiado. Vi esa tendencia entre nuestros hijos más pequeños. Por alguna razón, los muchachos de la secundaria piensan que deben hacer algo complicado o excéntrico para pedirles a las jovencitas que salgan con ellos, especialmente al baile de gala de la escuela, y éstas piensan que ellas deben hacer algo similar para aceptar. Además, la salida debe ser una producción costosa. Yo presencié algo así en el campus de la Universidad Brigham Young durante la década de los 70. Recuerdo haber visto a una pareja cenar en la franja del medio de la calle, que divide las dos vías de tránsito, al sur del estadio de fútbol americano de la Universidad Brigham Young, servidos por sus amigos.
Todo ello hace que las salidas se vuelvan más difíciles. Y cuanto más complicada y costosa se vuelve la salida, menos salidas en pareja hay. Al ser estas salidas cada vez menos y al ser más complicadas, parece crearse la expectativa de que una salida así implica cierto grado de seriedad o de compromiso continuo. Esa expectativa desalienta esas salidas aún más. Ya pasaron de moda las sencillas y baratas llamadas por teléfono que sus padres, abuelos y yo solíamos hacer, y que eran algo como esto: "¿Qué vas a hacer esta noche?" "¿Quieres ir al cine?" o "¿Quieres ir a caminar al centro?". Las salidas en pareja así pueden ser frecuentes y no intimidantes, ya que no implican un compromiso continuo.
Las salidas en pareja, sencillas y frecuentes, permiten tanto al hombre como a la mujer conocer a más personas y por lo tanto evaluar más a fondo a los futuros pretendientes. Las salidas chapadas a la antigua eran un magnífico modo de llegar a conocer a alguien del sexo opuesto, ya que fomentaban la conversación y permitían ver cómo uno trataba a los demás y cómo lo trataban a uno en situaciones en que sólo estaban los dos. Daban también la oportunidad de aprender a iniciar y sostener una relación madura. Nada de eso sucede cuando se juntan para pasar el rato.
Mis queridos hermanos y hermanas: Sigan ese modelo de salidas en pareja y no necesitarán buscar a su pareja en Internet por medio de los "chat rooms" [salas de charla] o los servicios de citas, dos opciones que pueden ser muy peligrosas, o por lo menos innecesarias o inefectivas.
Existe otro factor que posiblemente contribuya a la desaparición de las salidas en pareja y de la importancia que ha adquirido la costumbre de juntarse para pasar el rato. Por muchos años la Iglesia ha aconsejado a los jóvenes a no salir en pareja antes de los 16 años. Quizás algunos jóvenes mayores, especialmente los varones, han llevado ese consejo a los extremos y han tomado la determinación de no hacerlo antes de los 26 e incluso los 36 años.
Muchachos: si han regresado de la misión y todavía siguen el modelo de salidas que se les aconsejó que siguieran cuando tenían 15 años, es tiempo de que crezcan, sean valientes y busquen a alguien para conocerse mejor y salir juntos. Comiencen con diferentes salidas y con diferentes jóvenes y cuando vean que esa fase fructifica en una buena perspectiva, sigan con el cortejo y el noviazgo. Es hora de contraer matrimonio. Eso es lo que el Señor quiere para Sus hijos e hijas jóvenes mayores. Los hombres tienen la iniciativa, y deben empezar a salir en citas. Si no saben lo que es salir en pareja, quizás esta definición les ayude. La oí de mi nieta de 18 años. Una "salida en pareja" debe pasar la prueba de las tres Ps. (1) se planea con anticipación, (2) se paga por ella y (3) se hace en pareja.
Jovencitas, resístanse a juntarse demasiado para pasar el rato y fomenten las salidas en pareja que sean sencillas, no costosas y frecuentes. No hagan que sea fácil para los hombres pasar el rato en lugares en los que ustedes proporcionan la comida. No apoyen a los aprovechadores. Una actividad de grupo de vez en cuando está bien, pero cuando ustedes vean muchachos cuya principal interacción con el sexo opuesto es juntarse para pasar el rato, creo que deben ponerle candado a la despensa y cerrar la puerta.
Si lo hacen, entonces también deberían colgar un cartel que diga: "Abierto para salidas en pareja", o algo por el estilo. Jovencitas, les ruego que hagan que sea fácil para los hombres tímidos pedirles que salgan con ellos en salidas sencillas y no costosas. Parte de ello implica el evitar dar la impresión de que una salida en pareja es algo muy serio. Si persuadimos a los hombres a pedir a las jóvenes a salir en pareja más frecuentemente, debemos establecer una expectativa mutua de que salir en pareja no implica un compromiso continuo. Finalmente, señoritas, al rechazar una salida, sean amables. De otra forma, podrían destruir a un joven nervioso y tímido y hacer que jamás vuelva a pedir a nadie que salga con él, lo que podría perjudicar a otra hermana.
Mis queridos jóvenes solteros: les aconsejamos que canalicen su asociación con el sexo opuesto siguiendo el modelo de salidas en pareja que tengan el potencial de llegar a madurar hasta el matrimonio, y no siguiendo modelos de juntarse para pasar el rato, que sólo tienen la posibilidad de llegar a desarrollarse en un deporte de equipo, tal como el voleibol. El matrimonio no es una actividad de grupo, no por lo menos hasta que los hijos llegan en gran cantidad.
Hermanas, ustedes han disfrutado de que yo me haya concentrado mayormente en las responsabilidades de los hombres solteros, pero ahora tengo algunas palabras para las mujeres solteras.
Si ustedes no están haciendo nada porque están esperando un pretendiente para el matrimonio, dejen de esperar. Quizás nunca tengan la oportunidad de tener un matrimonio apropiado en esta vida, por lo que dejen de esperar y sigan adelante. Prepárense para la vida —aun para una vida de solteras— obteniendo instrucción formal, experiencia y planificando. No esperen que la felicidad les caiga del cielo. Búsquenla por medio del servicio y el aprendizaje. Formen su propia vida y confíen en el Señor. Su dedicación de toda una vida debe seguir el consejo del rey Benjamín de "invoca[r] el nombre del Señor diariamente, y permanec[er] firmes en la fe de lo que está por venir" (Mosíah 4:11).
Transmisión del SEI para Jóvenes Mayores • 1º de mayo de 2005 • Oakland, California
http://www.lds.org/library/display/0,4945,538-1-3100-26,00.html